Jorge Carlos Muniz Cuello

Nació en Vergara el 29 de Agosto de 1960. Empleado público, Auxiliar de Enfermería, dibujante, pintor. Actualmente, figura como socio activo de la Sociedad Médica de Historia de la Medicina en el Uruguay. Narrador de cuentos, hechos, leyendas e historias del pago, que a su vez han sido reproducidas en la prensa escrita y oral de Treinta y Tres: (Semanario “Orejano” y Programa “Prólogo” de C W 45 Difusora “33” que conduce el periodista Aníbal Terán Castromán). En el mes de Junio del 2007, publicó un libro de poemas: “Siembra Luna”.-

Si sos Vergarense

Si sos Vergarense, habrás notado que a la distancia, tañe más el afecto,

Y las horas te pesan y te agobian, en la alforja espiritual de los recuerdos.

Entrégate al camino no renuncies, aunque te llenen de piedras, el trayecto, no olvides que el Parao, es un arroyo, que hermana y da retoños en el tiempo.

Fragmento de “Siembra Luna”

QUERENCIA

El arroyo se hizo nube y es un pájaro,

el monte, se hizo canto y es un cielo,

la tierra, se hizo madre y en su vientre,

germinaron las auroras del recuerdo.

La noche se hizo luna y es distancia,

entre calles, caminos y silencios,

entre plátanos y casas muy antiguas,

entre ranchos, ladrillos y desprecios…

Un siglo, se hizo pueblo y es historia,

que dormita en la piel, del que esta lejos,

un nombre, se hizo mundo y es. Vergara!

Coronado de esperanzas y de afectos!

NINGUNA

Ella dormía, sobre el blanco lecho.

Por la ventana abierta, un espectro de luna,

Posó sobre aquel cuerpo, su rizo de plata,

entre ardiente fogata y placidez de laguna.

Vacío de sueño, medite extasiado:

-Es la diosa pagana, de piel aceituna-

Mágico embeleso, amor sin derroche.

¡Como aquella noche! Ya no habrá ninguna…

Del libro “Siembra Luna”

HECHIZO

Vaga por las noches, con paso extasiado…

La musa sonora, perlada de sueños,

Que tiene los labios, rojizos de ocasos,

Y el lampo azulado, de mágicos dedos.

Un suave bostezo, le acaricia el manto…

La umbría lejana, le aproxima un beso

Y en una estela rubia, de mudas estrellas,

Guarda en sus alforjas, un fugaz desvelo.

Es tiempo de luna, con siembra de vida…

Un haz de esperanzas, cosecha el silencio,

La leve armonía, que en vuelo razante,

Cruza el meridiano cadente del miedo.

Se enciende la mente y es tenue el suspiro…

Alienta la llama que perfila el verso,

Vuelve la vigilia con pasos de aurora,

Y en un pentagrama, se inspira el recuerdo.